El maratón internacional de la ciudad rompe récord con más de treinta mil corredores.
Las avenidas principales de la metrópoli se vistieron de
fiesta deportiva con la celebración del maratón internacional que congregó a
más de treinta mil corredores nacionales y extranjeros. Desde muy temprana
hora, la marea de atletas tomó la salida frente al monumento histórico para
completar el trayecto de cuarenta y dos kilómetros bajo un clima fresco y
favorable.
En la categoría varonil estelar, un corredor keniano se
adjudicó el primer lugar tras un ataque demoledor en los últimos dos kilómetros
que le permitió cruzar la meta en solitario. Por su parte, en la rama femenina,
una atleta mexicana obtuvo un histórico segundo puesto tras mantener un ritmo
firme que le valió imponer su mejor marca personal en la distancia.
Miles de espectadores se apostaron a lo largo de la ruta
para alentar a los maratonistas con música de mariachi, porras entusiastas y
puntos de hidratación organizados por los vecinos. La convivencia comunitaria
transformó las calles en una pasarela de esfuerzo, disciplina y alegría,
consolidando a la prueba atlética como uno de los eventos urbanos más
esperados.
El operativo de logística vial desplegado por la policía de
tránsito permitió desviar el flujo vehicular sin mayores sobresaltos,
garantizando la seguridad absoluta de los competidores. Puestos médicos y
ambulancias se mantuvieron estratégicamente distribuidos a lo largo del
circuito, atendiendo únicamente casos menores de deshidratación y contracturas
musculares entre los atletas.
Organizadores del evento confirmaron que la edición de este
año rompió el récord histórico de participación femenina, alcanzando casi el
cuarenta y cinco por ciento del total de inscritos. Este dato refleja el
crecimiento constante de la cultura del atletismo de fondo entre las mujeres,
impulsando la salud preventiva y la apropiación pacífica de los espacios
públicos.
La justa deportiva concluyó con la entrega de premios
económicos a los ganadores de las distintas categorías de silla de ruedas,
débiles visuales y grupos por edad en un ambiente de fiesta. La ciudad reafirma
de este modo su capacidad para albergar eventos deportivos de nivel mundial,
dejando una huella de entusiasmo, salud y espíritu deportivo en miles de
hogares mexicanos.





